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CGRS Denounces Anti-Asylum White House Proposals

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Apr 30, 2019


​En español abajo

The Center for Gender & Refugee Studies (CGRS) condemns the anti-asylum proposals set forth in the presidential memorandum issued last night. The memorandum calls on the Department of Homeland Security and the Department of Justice to issue regulations that would impose onerous financial burdens on asylum seekers, undermine credible fear proceedings, and force judges to rush cases through the immigration court system, at the expense of due process. If enacted, these regulations would inflict needless suffering on asylum seekers and preclude many from even applying for protection, putting countless refugees at risk of return to life-threatening persecution.

The presidential memorandum proposes that fees be imposed for asylum applications and applications for temporary work authorization, and that asylum seekers who do not enter at ports of entry be barred from even applying for work authorization while their cases are pending. These cruel measures would exacerbate the financial hardships experienced by asylum seekers who often arrive at our border with nothing but the clothes on their backs. The impact would be felt most acutely by women, children, and domestic violence survivors, who are already particularly vulnerable to poverty, homelessness, and exploitation by unscrupulous employers.

The right to apply for asylum is enshrined in our domestic laws and in our international legal obligations. To impose fees on those exercising that right would run counter to the fundamental humanitarian objectives of our asylum system. Those navigating the U.S. asylum process already face considerable financial burdens. Unlike a number of other refugee-hosting countries, our government does not provide any legal or social services to asylum seekers. The Trump Administration is now attempting to impede asylum seekers’ ability to work and provide for themselves. These regulations could make the cost of applying for asylum prohibitive for individuals who might otherwise have strong claims for relief.

Troublingly, the presidential memorandum also suggests that untrained immigration officers may be tasked with carrying out credible fear interviews, the key screening tool used to determine whether an asylum seeker will be permitted to have her case heard by an immigration judge. Our laws require that these interviews be conducted by trained asylum officers to ensure every asylum seeker is provided a meaningful opportunity to present her claim in a nonadversarial setting. Delegating such a critical responsibility to immigration officers trained in enforcement, rather than protection, would undermine the screening process and put bona fide asylum seekers at heightened risk of deportation.

“Last night’s memorandum marks yet another shameful attempt by the White House to undermine access to asylum, sow chaos and confusion at the border, and punish refugees for asserting their legal right to seek protection,” CGRS Director Karen Musalo said today. “We call on Administration officials and on our elected representatives to unequivocally reject the president’s cruel and punitive proposals, which fly in the face of our most fundamental commitments to refugees.”

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CGRS rechaza las propuestas antiasilo de la Casa Blanca
Martes, 30 de abril de 2019

El Center for Gender & Refugee Studies (CGRS) condena las propuestas antiasilo presentadas en el memorando presidencial emitido anoche. El memorando pide al Departamento de Seguridad Nacional y al Departamento de Justicia que desarrollen reglamentaciones que impondrían una onerosa carga financiera sobre las espaldas de los solicitantes de asilo, socavaría el procedimiento de entrevistas temor creíble, y forzaría a los jueces a acelerar los casos a través del sistema de las cortes de inmigración, a expensas del debido proceso de los implicados. Si se implementan, estas reglamentaciones impondrían un sufrimiento innecesario sobre los solicitantes de asilo y haría que el simple acto de aplicar para pedir protección fuera imposible para muchos de ellos, lo cual a su vez pondría a un sinnúmero de refugiados en riesgo de ser regresados a la persecución que amenaza sus vidas.

El memorando presidencial propone que se impongan tarifas a las solicitudes de asilo y las aplicaciones para permisos de trabajos temporales, y que a los solicitantes de asilo que no ingresan a través de los puertos de entrada se les prohíba de aplicar para obtener un permiso de trabajo mientras sus casos se adelantan. Estas medidas crueles exacerbarían las dificultades financieras experimentadas por los solicitantes de asilo que frecuentemente llegan a nuestras fronteras sin nada más que la ropa que llevan puesta. El impacto sería más fuerte para mujeres, niño/as y sobrevivientes de violencia doméstica quienes de por si son más vulnerables a la pobreza, falta de vivienda y explotación por parte de empleadores inescrupulosos.

El derecho a aplicar para recibir asilo se encuentra consagrado en nuestras leyes nacionales y obligaciones internacionales. Imponer tarifas sobre aquellos que buscan ejercer dicho derecho no sería otra cosa que una contradicción a los objetivos humanitarios fundamentales de nuestro sistema de asilo. Además, aquellos que navegan el complejo proceso de asilo en Estados Unidos ya enfrentan cargas financieras considerables. A diferencia de muchos otros países que reciben refugiados, nuestro gobierno no proporciona ningún tipo de asistencia legal o social a los solicitantes de asilo. El gobierno Trump ahora intenta evitar que estas personas tengan la posibilidad de trabajar y proveer para ellos mismos. Sin dudas, estas regulaciones podrían hacer que el costo de aplicar para asilo sea prohibitivo para las personas que, de otro modo, podrían presentar casos sólidos para recibir protección. 

Vemos como algo preocupante que el memorando presidencial también sugiera que oficiales de inmigración no capacitados se encarguen de adelantar las entrevistas de temor creíble, una de las herramientas claves para determinar si a los solicitantes de asilo se les permite presentar su caso ante un juez de inmigración. Nuestras leyes requieren que estas entrevistas se adelanten por oficiales de asilo entrenados para asegurar que cada solicitante tenga la oportunidad de presentar su historia en un contexto no contencioso. Entregarle esta responsabilidad a oficiales de inmigración que están entrenados en la ejecución de las leyes, y no en la protección de refugiados, socavaría el proceso y pondría a solicitantes de asilo de buena fe en riesgo de ser deportados.

“El memorando de anoche marca otro intento vergonzoso por parte de la Casa Blanca de socavar el acceso al asilo, generar caos y confusión en la frontera, y castigar a los refugiados por ejercer su derecho legal a buscar protección”, dijo la Directora de CGRS, Karen Musalo. “Hacemos un llamado a los oficiales de la administración y a nuestros representantes electos para que de manera inequívoca rechacen las crueles y punitivas propuestas del presidente, las cuales desconocen los compromisos más fundamentales que tenemos con los refugiados”.